Buscando en La Palma - Corrupcion en el valle

LA PALMA

25 años de espera

Tras un cuarto de siglo en ruinas y muchos millones invertidos sin resultados, el parque marítimo inacabado de El Puerto sigue pendiente de que el ayuntamiento y el Estado concreten el proyecto definitivo para aprovechar el suelo. CC y PSC, mientras, compiten por ser los impulsores de la solución final.

2/jul/09 07:40 - MAIKEL CHACÓN, Tazacorte

Transcurría el año 1984 cuando se inició la construcción de un "parque marítimo en el litoral del Puerto de Tazacorte. El proyecto ocupaba unos terrenos propiedad del Estado que antes habían sido utilizados primero como campo de fútbol y luego para albergar los prismas que formarían parte del nuevo refugio pesquero, que actualmente sigue siendo ampliado para consolidar su operatividad marítima.

Hoy, veinticinco años después, tras invertir (por no utilizar otro verbo más acorde con el despilfarro) millones de pesetas, primero, y euros, después, aún se busca la solución idónea para este espacio, en cuyo epicentro se eleva una estructura de hormigón armado cual monumento al fracaso político y de gestión por parte de las administraciones implicadas en su puesta en uso para el disfrute de los ciudadanos. Un cuarto de siglo después se sigue hablando del proyecto necesario para borrar una cicatriz de tal magnitud en el mismísimo frente marítimo de El Puerto, un barrio de pescadores que por sus condiciones climáticas estaba llamado a ser un referente turístico.

Una obra en ruinas, que ha servido para amontonar escombros y basuras, en donde se acumulan en ocasiones charcos de agua maloliente y que, por su abandono, resulta peligrosa, podría convertirse ahora en un espacio dedicado al ocio y esparcimiento, con una plaza superior que taparía toda la superficie perforada y un aparcamiento subterráneo que diera cobertura a los miles de visitantes que se acercan a diario, en verano, a la zona de baño de El Puerto. Eso, siempre y cuando el Gobierno local, en manos de UB-CC, y el estatal, que depende del Partido Socialista, se pongan de acuerdo para sacar adelante la actuación sin ponerse trabas administrativas, como parece que ha sucedido hasta ahora, y sin priorizar quién se lleva el titular y la foto como promotor de la obra.

Por ahora, aunque ambos hablan del mismo proyecto, todo apunta a que no se han resuelto los inconvenientes dialécticos entre las partes o que no se terminan de entender, pese a que todo parece más sencillo de lo que apuntan sus comunicados públicos.

UB espera a Costas.- En abril de este mismo año, el alcalde de Tazacorte, Ángel Pablo Rodríguez (UB-CC), aseguró que el Ayuntamiento de Tazacorte estaba esperando a que el Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Dirección General de Costas, diera el visto bueno a la ordenación del frente urbano del municipio: "Estamos a la espera de noticias de Costas en Madrid, puesto que todavía lo están estudiando a ver qué posibilidades hay de llevarlo a la práctica". Hablaba de un proyecto que incluye un complejo acuático y un aparcamiento subterráneo que, en conjunto, supondrán unos 3,6 millones.

Y el PSC al ayuntamiento.- Esta misma semana, el PSC en Tazacorte emitía un comunicado en el que afirma que ha impulsado un proyecto de equipamiento y aparcamiento público en El Puerto de Tazacorte, mediante una reunión en Madrid con la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar. La obra a la que hacen mención supone una inversión de 5 millones de euros, con garajes y una gran zona de ocio en forma de plaza. Pero insta al Ayuntamiento de Tazacorte a que acelere la presentación del proyecto para obtener la concesión de la infraestructura que permitirá ejecutarlo.

¿Será este el último episodio de la tortuosa historia del parque marítimo de El Puerto? Los comunicados apuntan a esa posibilidad. Aunque ni UB-CC ni el PSC pueden borrar de las hemerotecas las realidades vividas durante un cuarto de siglo, la desoladora imagen dada en el espacio costero de la Isla en donde más dinero se ha invertido sin obtener los resultados esperados hace necesario un acuerdo definitivo que diga cómo aprovechar de una vez por todas esta superficie.